RE: EL COLLAGE LA REMEZCLA (2000/2017)

POSDATA

Anoche asistí a una retrospectiva visual de Nortec (Casa de la Cultura, Tijuana, 24 de octubre de 2017). Al ver aquellas imágenes (muchas que no veía desde hace años) recordé repentinamente un texto mío que escribí influido, entre otras estéticas fronterizas, por Internet y Nortec.

Originalmente lo publiqué con el título “Fragmentario/Tocho Morocho sobre el Collage” en la revista Complot Internacional (núm. 5, junio del 2000, p. 50-54).

Ese texto luego lo incluí en mi libro Escritos heteróclitos (2001).

Escritos heteroclitosjpg

En el texto hablaba del collage en las artes visuales, la música, la escritura (pensando, sobre todo, en Internet). Lo que entonces se podía llamar todavía “collage” luego se llamó “apropiación”. Luigi Amara me ha dicho, repetidamente, que él prefiere el término “plagio”, ya que “apropiación” es un término anglosajón. Entiendo su argumento, pero yo crecí, justamente, en diálogo en los 1990’s y 2000’s con la escena experimental norteamericana donde ese término fue estableciéndose. En el 2000, sin embargo, yo prefería expresiones como “reciclaje”, “sampling”, “remix” o “collage”.

Hoy que he releído el texto, he pensado que sería bueno hacer un experimento de reescritura: intervenir mi texto, tal cual apareció publicado, pero tachando el término “collage” e interpolando en rojo el término “remezcla”.

Lo sumo, así, otros textos que he escrito, en distintos momentos, sobre la apropiación:

Cómo reciclar textos de otros. La literatura en la época del lypsynching (2001/2002)

Perverso opúsculo sobre lo conceptual colonial  (2015)

Tiempo y apropiación (en poéticas iberoamericanas postmodernas) (2017)

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RE: EL COLLAGE LA REMEZCLA (2000-2017)

El collage La remezcla es la aportación más relevante que el siglo xx hizo al arte. (Aunque deberíamos decir que el arte decidió hacer por sí solo al siglo XX, mientras todo lo demás, incluida la Historia, parecía empeñado en deshacerlo). El collage La remezcla como suprema técnica de la des/composición radical afectó a todas las artes del siglo pasado, desde la pintura hasta el cuento. Sin embargo, es vistoa como una técnica meramente curiosa, incluso menor. Ello se debe a que el collage la remezcla hace posible que la alianza audaz de las más chatas tijeras, algunas revistas frívolas y unos ojos cualesquiera se convierten en extraordinarios videntes (algo enteramente peligroso para el Establishment artístico, que cree que la convulsión es un privilegio suyo). Gracias al collage a la remezcla, en el futuro todos seremos Andy Warhol quince minutos.

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El collage La remezcla, por igual, se ríe del arte en serio y del arte en serie.

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El collage La remezcla es una forma de realismo neuronal. La combinación de realidades disímiles es el funcionamiento ordinario de la imaginación. Un collage Una remezcla es sencillamente un espacio donde la mente puede obrar de acuerdo a su propia actuación cotidiana.

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La filosofía detrás del collage de la remezcla es que el mundo sólo vale la pena cuando está hecho pedazos.

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Cuando el mundo esté despedazado y no queden más que ruinas y fragmentos, debido a que el hombre decidió llevar hasta sus últimas la guerra total, comenzará entonces el verdadero arte del collage de la remezcla, del cual dependerá nuestra sobrevivencia.

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Cuando la Virgen de Guadalupe apareció en el Tepeyac ¡qué magníficoa collage remezcla!

(El manto de Juan Diego es el antecedente inmediato de la impresora láser).

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El collage La remezcla es un recurso humorístico. Comienza por fragmentar una composición preexistente para desenlazar disparatándola. No hay duda que el collage la remezcla es un recurso mayormente generado por el anti-arte del dadaismo de antier y recreado por el sub-arte actual. Aunque en 1908 Picasso pegó un trozó de papel en un dibujo suyo titulado “El sueño” y Braque en 1912 hizo lo mismo con una papel imitación madera en una de sus obras, el collage la remezcla adquirió su propósito profundo en las obras cómicas y orientadas al shock hechas por antiartistas como Hans Arp o Max Ernst, que hacía collages remezclas destazando revistas del siglo XIX bajo su idea de que el collage la remezcla es “la yuxtaposición de dos realidades lejanas en un plano ajeno a las dos”. Para Ernst había primordialmente dos tipos de collage remezcla: aquel que surgía de la yuxtaposición de fragmentos de revistas y otras ilustraciones usando un fondo neutro y aquel que nacía de la superposición de recortes de revistas sobre una ilustración previa. Generalmente el diseño gráfico no rebasa esa dicotomía

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El collage La remezcla y la poesía se han picado las costillas mutuamente. Las famosas instrucciones de Tristan Tzara para hacer un poema (tomar unas tijeras, recortar palabras de un periódicos, sacar al azar los trozos y pegarlos) no es sino una técnica para hacer un collage una remezcla de tipo verbal (género visual-poético en el que Kurt Schwitters, Mister & Meister Merz, sería el mejor de todos) al igual que el cadáver exquisito surrealista en el que en un papel van escribiendo muchos manos sin saber qué han escrito las otras. (El cádaver exquisito es un collage una remezcla colectivoa). Hay que interpretar a toda la vanguardia europea como una estrategia para que las técnicas del collage de la remezcla imperen en la escritura. Del otro lado de la poesía de occidente, los Cantos de Pound y Wasteland de Eliot no son sino collages remezclas de citas de distintas fuentes, reorganizadas visualmente en la página. También estas obras paradigmáticas son producto del collagismo de la remezcla. Podemos ver entonces que fue la técnica del collage de la remezcla lo que incitó en buena medida la nueva poesía del siglo XX. Obviamente el collage la remezcla siguió usándose experimentalmente por autores como los pop-cretas brasileños Augusto de Campos, Waldemar Cordeiro, Hugo Mund Jr., Wlademir Dias-Pino que deshacían los anuncios de la sociedad de consumo; los italianos seguidores de la poesia visiva (y sus ñoños ancestros: los tipógrafos futuristas); los contraculturales estadunidenses como Jerome Rothenberg y Armand Schwerner que mezclan citas de otros poetas al interior de sus poemas, incluso como tema central; en auto-collagesremezclas donde el autor combina series de obras sueltas suyas o las rompe para formar una obra hecha de discontinuidades (no sólo en los experimentos postmodernos sino ya en los ejercicios tempranos de la escritura automática), y en aplicaciones sistemáticas como las de la poética aleatoria de Jackson Mac Low y la poesía investigativa de Ed Sanders, que utiliza fuentes históricas (desde el encabezado de una noticia hasta una crónica antigua) para estructurar poemas narrativos: “un buen Poeta Investigativo tendrá que convertirse en un collagista remezclador tan diestro como el joven Braque”. Collage Remezcla textual (de citas o auto-collageremezcla) o collage remezcla de imágenes y signos lingüísticos recortados, el collage la remezcla es la técnica más importante utilizada en la renovación de la poesía del siglo. Casi nadie ha advertido esto.

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Frederic Jameson vincula el collage la remezcla a la esquizofrenia (la noción lacaniana de la ruptura de la cadena significante, bla bla bla). Los monitores de Nam June Paik (muchas, demasiadas pantallas de televisión lanzando imágenes) le parecen a Jameson emblemáticas de la estética postmodernista, y obras para las cuales “el término collage remezcla no es más que una denominación muy pobre”. La televisión, sin embargo, es anti-collageremezcla. En la televisión aparece una misma realidad a la vez, separada del resto de las realidades con las que “co-habita”. Un programa por canal. Cada uno tiene su propia realidad, las realidades simultáneas de la televisión simultáneas nunca están superpuestas. A lo más que se llega es a tener una pantalla con varios pudibundos recuadritos con distintas programas, pero aun ese recurso de producción (de bodega-escaparate de tienda electrónica), al igual que el cambiar velozmente de canal a través del control remoto, subraya la imposibilidad de lograr un collage una remezcla auténticoa por medio del televisor. Las muchas imágenes, canales y programas de una televisión o varias no hacen sino constatar que cada una de esas realidades se diferencia de la otra y sucede cada una en distintos sitios (esto es precisamente lo contrario de lo que ocurre en el collage la remezcla). En este sentido, la televisión estéticamente es parte de la modernidad, no de la postmodernidad y es anterior a la contraestética del collage de la remezcla. Aun por las técnicas de montaje en el cine (tan temprano como la cinemasintaxis de Eisenstein), el collage la remezcla es tan solo mental, no netamente físico, es decir, una mera impresión subjetiva del espectador. Para que haya collage remezcla tiene que haber superposición real (no psicológica) y fragmentación. En la televisión, las muchas imágenes que potencialmente se podrían superponer unas a otras, siempre permanecen separadas en su canal correspondiente como Dios y los patrocinadores mandan. Aun las muchas pantallas de Nam June Paik son simplemente una sugerencia de collage remezcla. No un collage una remezcla: su alegoría. Para que en la televisión sucediese realmente un collage una remezcla, tendrían que aparecer sobre la pantalla varios programas dispares (una telenovela, caricaturas de niños, anuncios, un noticiero vespertino y una película de terror) entremezclados dentro de un solo canal en un mismo horario. Tal anti-programa sería absurdo, cómico y discontinuo, probablemente no-retinal. Sería el fin de la televisión comercial. Hasta entonces, la televisión no será más que un collage una remezcla frustradoa y denominarlo collage remezcla no será más que una metáfora muy pobre.

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El collage La remezcla como método de meter todo, de reconciliar los aparentemente opuestos conceptos de contar y cortar, hacer y azar. La teoría del collage de la remezcla proviene en buen medida de las ideas de dos literatos: de la frase de Lautréamont acerca del maravilloso encuentro de un paraguas y una máquina de coser en una mesa de disección, y de la teoría de Reverdy según la cual una imagen poética tiene mayor poder entre más disímiles sean las realidades que concilia. Estas dos micropoéticas celebran la convergencia de realidades habitualmente distantes. Evidentemente el collage la remezcla fue el método predilecto para hacer posible estas asociaciones alocadas. Tanto Lautréamont como Reverdy no creían en la posibilidad de que las imágenes irracionales aparecieran físicamente en el mundo (sus teorías literarias se benefician y dependen, en cierto modo, de esta imposibilidad). El collage La remezcla, inesperadamente, hizo posible que todas las imágenes poéticas y sus cruces pudieran ser representados. El collage La remezcla hizo posible que incluso las imágenes poéticas que reconcilian los objetos más alejados y disparatados (imágenes surrealistas o creacionistas, por ejemplo) puedan ser representadas: el collage la remezcla se volteó contra sus precursores inmediatos: los teóricos del privilegio de la fantasía verbal para construir imágenes que no tienen sustento en la realidad material.

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El fin del collage de la remezcla es que los ojos de los otros conozcan todos los monstruos que conoce el ojo interior.

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Las mejores obras de un artista, por fuerza, tendrían que ser sus collages remezclas. Un collage Una remezcla es una compilación iconoclasta de lo mejor que ha encontrado alguien. Leyendo Las voces del ver, el libro de ensayos sobre artistas plásticos, escritos por Alberto Blanco (un autor que siempre me ha parecido demasiado paceano, crítico panegírico y poeta melodramático), encuentro que el mejor texto incluido es su artículo sobre el collage la remezcla. El texto es un collage una remezcla de citas de críticos y artistas acerca del collage de la remezcla. Un collage Una remezcla sobre el collage la remezcla. (En realidad, pseudo-collageremezcla porque el artículo aspira a la continuidad discursiva y la unidad racional). Una obra que, en rigor, no fue escrita por Blanco y que, sin embargo, es un logro exclusivamente suyo (no de los autores recolectados y los fragmentos dispuestos). Lo mejor que la obra de un artista debería ser siempre, por lógica, los fragmentos dispares que ha reunido de otros autores. Lo mejor de la literatura, indudablemente, no lo hemos hecho nosotros, sino otros muchos. Definitivamente muchos de nosotros, los malos escritores, deberíamos dedicarnos a hacer collages remezclas, antologías de nuestras idolatrías —o de nuestras envidias.

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Un plagio es un collage una remezcla mal hechoa.

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Si alguien mezcla numerosas citas inconexas, que no vienen al caso dentro de un texto, como lo hacen los escritores deseosos de parecer cultos o los académicos ansiosos de inflar su ponencia más reciente, esa obra disparatada y caótica ¿es un collage una remezcla?

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El coito mecánico de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección dio a luz unas tijeras.

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En la labor del escritor, la computadora ha sustituido, últimamente, a la ya caduca máquina de escribir, que alguna sustituyó a la ya ancestral familia de las plumas. Todas ellas, sin embargo (computadoras, máquinas de escribir o plumas) serán desechadas cuando el escritor comprenda que el medio más eficaz para escribir son las tijeras.

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Kenneth Rexroth hizo una distinción muy importante respecto a la técnica de descomposición. A veces un objeto (la imagen de una mujer, por ejemplo) es disociada en partes o perspectivas y, luego, recompuesta. Esta es la técnica del cubismo (literario o plástico), donde sencillamente se deshizo y se recreó a un solo objeto. Esta es la técnica de Pablo Picasso y Gertrude Stein. El collage La remezcla, en cambio, deshace varios objetos (diversas fuentes) y no recompone íntegramente ninguno de ellos, sino que constituye otro objeto nuevo a partir de las partes de una multiplicidad de objetos deshechos. En las dos técnicas de descomposición, la vanguardia europea comprendió que para revolucionar la percepción lo mejor no era empezar de cero, sino romper en partes lo existente.

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El placer de los creadores originales es parcial. Sólo el placer de los collagistas  remezcladores (que proviene del gusto de destruir y reconstruir) es un placer completo.

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Rehacer es agresivo. Rehacer es más subversivo que hacer algo por primera vez.

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Lo demoledor del collage de la remezcla viene no sólo de la descomposición de los sujetos tajados y reorganizados en un alebrije visual, sino en que al ser resultado de varias disecciones convierte al espacio del collage de la remezcla, en sí mismo, en otra nueva zona de fragmentación. Un collage Una remezcla hechoa con recortes de páginas de revistas, convierte al espacio donde está en una no-página, una antipágina. La superficie del collage de la remezcla es un espacio problematizado. Una totalidad hecha de fragmentos en que la totalidad no puede ser recuperada ilesa. Igualmente, un texto compuesto de otros textos reordenados cuestiona y niega la idea misma de texto (y la de autor). El collage La remezcla evidencia que la suma de algunas partes provenientes de varias estructuras no forma sino un Todo anómalo.

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Cuando alguien comete un anacronismo (como decir que Platón conoció a Jesucristo) realiza un collage una remezcla en el tiempo.

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Es indudable que Rayuela, por ejemplo, fue compuesta tomando como modelo el collage la remezcla (no la Caja de Pandora, dixit, Carlos Fuentes, ni el Eco del concepto de Obra Abierta). Rayuela es pariente de la novela-collage remezcla La mujer de las 100 cabezas (1929) de Max Ernst más que de cualquier otro experimento literario. Citas reales y espurias de otros autores, pasajes de otras fuentes y toda clase de materiales de “Otros Lados”, forman el collage la remezcla neosurrealista de la novela de Julio Cortázar, un verdadero “modelo para armar” (para reciclar el título de una novela suya subsidiaria de Rayuela). Por cierto, la estructura no lineal o fragmentada de una novela no la convierte inmediatamente en collage remezcla. Pedro Páramo de Juan Rulfo (¡como si hubiera otro Pedro Páramo u otro Juan Rulfo!) es una obra hecha de fragmentos que el lector tiene que secuenciar mentalmente, pero no es un collage una remezcla (el objeto partido sigue intacto, aunque desorganizado aparentemente). La novela de Rulfo es análoga a las técnicas de Faulkner, al cut-up de Burroughs y al cubismo, no al collagismo a la remezcla radical. Pero enteramente derivativa de las contraestética del collage de la remezcla es la teoría mulata de lo neobarroco según el homo-cubano Severo Sarduy. El neobarroquismo, como el collagismo la remezcla, depende de la superposición paródica, de repertorios asimétricos de permutaciones y pastiches, de la neologística estratégica y del artificio convertido en hábito sobreesforzado, de la conversión del autor en modisto de parafernalias autoconscientes donde se representa el encanto post-sexy que tiene lo alógeno caústico. El neobarroco latinoamericano cuando ha querido ser multi-iconoclasta y no sincrético ha sido un collagismo una remezcla efectista (estupendoa).

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Es un lugar común decir que la ciudad es un collage una remezcla. Pero es cierto: la fastuosidad de la vía pública (mitad happening, mitad arte ambientación) es tan grande como su sinsentido, o su artificialidad semántica. La avenida convertida en yonque y escaparate de ready-mades y ex-modas juntadas a la brava por lo bárbaro-urbano. Del neobarroquismo al barroquismo del neón. Los anuncios de una ciudad la convierten en un hipertexto cuya parataxis es la aglomeración visual y cuyo medio y mensaje es el medio mensaje, el mensaje a medias (¿McLuhan o McDonalds?). Los textos (letreros, avisos, propaganda, servicios, etcétera) que un urbanonauta puede leer en una sola cuadra resultan un poema de frases inconexas que hacen parecer al más disparatado poema automático un cándido juego de fácil costumbrismo. En cualquier calle de Tijuana o la Ciudad de México, de Nueva York o Los Angeles, Lima o Hong Kong, la combinación sobresaturante de imágenes y poblaciones, objetos y naturaleza, construcciones y espectáculos, atuendos y lenguas, estilos y coches, hace que lo mixto conviva sin reconciliación auténtica (el collage la remezcla amontona lo que jamás hubiera estado junto ni revuelto); la única unidad de todos los elementos dispares de la calle es que su entremezcla azarosa es el espacio visible en que se transita/habita el desorden que a la vez nos celebra y nos parodia. (Algún día las mercancías nos convencerán de comprar sus anuncios.) La saturación transbarroca de la ciudad postmoderna no sólo es costeada por la riqueza, sino también por las de-creaciones de los pobres. En el collage la remezcla multiocupacional de la ciudad intervienen todos, aunque sea a manera de marchantita, pasajero, passer-by o retro-flâneur. La sobrepoblación, los mass media y las inmigraciones han hecho que el collage la remezcla sea el estilo de vida, el involuntario procedimiento y sustentos estético de aquello que García Canclini apoda culturas híbridas. La ciudad es un collage una remezcla donde todos somos el ser más heterogéneo que existe a la vez que una réplica más de una fábrica en quiebra (la democracia). (El graffiti, en este caso, es la firma que asegura el carácter anónimo de la bio-obra de arte que es la ciudad electrónica.) Al ciudadano no le queda más que desarticular en la imaginación doméstica el ultra-collage la ultra-remezcla públicoa, para así seguir creyendo que a pesar del desmadre la vida sigue teniendo un pinche orden sensato.

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La idea surrealista de que la poesía tenía que ser hecha por todos probablemente ha encontrado su realización en el Chat (el más aventurado de todos los géneros literarios del Internet). Un cuarto de conversación.com funciona como un poema grupal automático que se escribe a modo de hipercollageremezcla de frases entrecortadas o forzadamente sintéticas. (Retirarse a un cuarto privado de charla para dos internautas es simplemente regresar a los lejanos tiempos de la Modernidad).

El chat erótico (o sexo por teletexto) es el mejor ejemplo de revoltura orgiástica de discursos sueltos, apariciones y jubilaciones súbitas, conversaciones cruzadas, soliloquios, sinsentidos y nicknames, lugares comunes, inter-idiomas, idiolectos informáticos, disparates y voces múltiples metaconstruyendo un collage una remezcla sucioa:

–[BIG-OTES]: tienes fotos

«Mo y Fag»: hola.

..[Pasivo to Juan]: estoy solo y duro desde hace rato

«Guest40 to bisex»: de Mallorca.

[Will]: ALGUNA CHICA DESEA SEXO TELEFÓNICO AHORA

[dirty]: ha ingresado al cuarto de charla

«businessman»: vendo un vibrador usado garantizado

..[Pareja-Gto.]:

[Sam to BIG-OTES]: varias en jpg. tú?

[Maty..]: se fue del cuarto de charla

[mojada]: uahhhhhh… me corrí

«2X2»: mierda de chat

[Will]: ALGUNA CHICA DESEA SEXO TELEFÓNICO AHORA

[[mujer lesb-35]]…: ojo soy la misma lorena de antes

..[Rodrigo]: hay alguien que quiera hablar conmigo¿?

[mojada]: antes? antes de qué darling?

La transcripción exacta de unos segundos de chat parece un presuntuoso poema experimental, pero afortunadamente la veloz poesía basura del chat casi siempre es mejor que la mayoría de la llamada “Poesía Desintegrativa”. El chat es un collage una remezcla electrónicoa fugaz, postnacional (aunque los ilusos participantes sigan buscando paisanos), descendente, irrepetible, interruptivo del tipo interactivo virtual simultaneísta donde la fantasía sexual tiene que erigirse y cumplirse a través de la fragmentación, y el deseo es a la vez el objeto alcanzado y su interferencia, porque todo marcha conforme la urgencia del In & Out. Parece tener influencias de los respetables géneros literarios de la poesía de W.C. y de cárcel, el tag del graffiti y las placas automovilísticas, del piropo alburero de la calle y la leyenda en el autobús, de las novelitas semanales estilo Sensacional de Traileros y los subtítulos del hard-core-beyond-XXX pornovideo, y porque no, incluso es influido por sus primitivo ancestros: la tribuna de radio, el talk-show y el sexo por teléfono. Además el chat entrecruza de facto la realidad actual con la geografía mental, al convocar treinta o más cuartos reales en una página móvil donde el collage la remezcla es un culo-aleph en que todo puede ser ventilado y percibido de madrazo hasta llegar el orgasmo solitario o el aburrimiento general, la caída del sistema o la sobresaturación de la línea, bajo el patrocinio de una apenas emergente neopoética electrónica que parece llevar la escritura collage remezcla más allá de los tímidos vaticinios que hacían los poetas que se creían visionarios porque imaginaban una literatura convulsiva hecha sincrónicamente, sin saber que hoy varios teclados a través del mundo y la sociedad secreta del espacio imaginado redactan las 24 horas del día internacional una macropágina collage remezcla que para ser comprendida debe ser literalmente trans-leída entre líneas.

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El collage La remezcla es por naturaleza satíricoa. El concepto de sátira proviene de saturación (del latín “satura”, mezcla, surtido, fruta mixta; femenino de “satur”: harto, colmado, saciado). La sátira es un género de referencias cruzadas, de mescolanzas, un género orgiástico. (Un collage Una remezcla es una orgía en la que participan no muchos cuerpos, sino sus miembros sueltos). El collage La remezcla disgrega y remueve la seriedad y los valores del medio que lesiona o secciona. La descontextualización que opera el collage la remezcla destruye la solemnidad y transforma al humor en el único pathos que puede tener el caos. El collage La remezcla y la sátira funcionan por aglomeración, erotismo y por terrorismo contra el Todo. No hay collage remezcla que no sea una sátira. Una buena sátira siempre es un collage una remezcla.

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El collage La remezcla (que incitó el found object/art) es una disciplina que con los deshechos, sobras y objetos encontrados al azar construye obras que inquietan al sistema nervioso central. El collage La remezcla nos ha demostrado que el reciclaje produce monstruos. Lo que nos sugiere que si el ecologismo implantará su estilo de vida, el aspecto del mundo sería todavía más macabro.

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No cualquier revoltijo de elementos dispares y remotos es un collage una remezcla. Los murales mexicanos logran combinar toda clase de figuras históricas (ligadas mediante la mentira metafísica de la heroicidad nacionalista). En un mural de Diego Rivera, una calavera catrina aparece en un mismo plano que un globero, Sor Juana, árboles, zapatos, Madero y otros “próceres de la patria” (quienes en otro mural aparecen ligados a Cantinflas) y decenas de elementos visuales y personajes que en realidad nada tuvieron que ver entre sí. Este caos, sin embargo, no es un collage una remezcla. Lo que pudo haber sido una hipertrastocadoa collage remezcla, se convirtió, por medio de la retórica, en un mural… el género más aburrido del arte oficial de Occidente. Afortunadamente el muralismo chicano a veces rescata al muralismo, convirtiéndolo en un género intermedio entre la caricatura kitsch y el collage la remezcla pop, el graffiti pandillero y la iconografía del tatuaje.

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Alguien alguna vez dijo (o así me conviene escribirlo para efectos de este fragmento) que el esperanto era un collage remezcla de idiomas. Lo cual no es exacto pues el esperanto aspiraba a la unidad y la oficialidad. El espanglish, en cambio, sí es un collage una remezcla: una mezcla humorística y política de vocablos, fracturas y gramáticas de 2 idiomas, varios calós y una arte neologística transcultural, hecha para asimilar/enfrentar dos lenguas-culturas oficiales y sustentar una contracultura.

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La multidisciplinaridad que es el paradigma del arte contemporáneo surgió precisamente por el impulso de las obras inspiradas en la técnica del collage de la remezcla. El collage La remezcla es el concepto responsable de que haya renacido el deseo de una Gesamtkunstwerk, una nueva obra total de arte. 

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El happening y el performance son formas donde la técnica del collage de la remezcla (caos, ruptura y entrecruzamiento) fueron aplicadas a la acción y la ambientación.

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No cualquier conjugación de dos realidades anteriormente separadas es un collage una remezcla. Cuando imágenes disímiles son reunidas para crear una realidad imprevista e inverosímil se trata propiamente de un collage la remezcla, un producto de la fantasía crítica. Cuando las imágenes son superpuestas para simular una escena verosímil, simplemente se trata de un montaje, una de las formas más monótonas del realismo verista. Pero los fotomontajes de publicaciones amarillistas como National Enquirer o Alarma! hacen que esta cómoda distinción entre collage remezcla y montaje se diluya. El burdo fotomontaje que pretende servir como improbable comprobación a la falsa noticia del bebé con cabeza de gato o del super-ovni que sobrevuela un estadio de fútbol, ¿es un exóticoa collage remezcla o un hiperridículo fotomontaje? No caigamos pues en enumerar exhaustivamente las diferencias entre la sopa y el caldo.

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El periodismo amarillista de principios de siglo inventó el llamado composógrafo en los años veinte, durante los mismos años de esplendor del collage de la remezcla. El composógrafo es una fotografía de una escena preparada (donde los protagonistas casi siempre eran empleados del periódico, disfrazados de acuerdo a la ocasión) y a la que posteriormente se le superponían los rostros de personajes públicos reales, para así componer una pseudo-fotografía escandalosa y vendeperiódicos. Así cuando Rodolfo Valentino murió en 1926, el tabloide New York Graphic publicó en su primera página un composógrafo con la escena de la llegada de Valentino a la sección del cielo donde los ángeles conviven con los muertos famosos. La imagen era intachablemente realista. A la vez intachablemente absurda. El composógrafo, como el collage la remezcla es un género donde lo grotesco y lo rascuacho componen una realidad alucinante.

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En la fotografía digital, el collage la remezcla vuelve a cobrar fuerza. Fotografías como las preparadas por Pedro Meyer, donde se mezclan imágenes electrónicamente recortadas de varias fotografías conseguidas pronostican el regreso del realismo alucinante. La computadora es la mejor aliada del de la neo-collagismoremezcla.

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Si ya vimos que al contrario de lo que nos dictan los rápidos manuales de historia del arte, el collage la remezcla ha sido tan revolucionario en la pintura como en la poética, el siguiente paso es no restringir el collage la remezcla al espacio. Hay collages remezclas en el tiempo, no hechos para el ojo, sino para el oído. La música, arte de desenvolvimiento temporal, realiza collages remezclas fuera del espacio. Lo que hizo el negro electrofunk Afrika Bambaataa del Bronx al hacer samples de electrónica alemana (Kraftwerk) fusionándola con hip hop o lo que hacen los músicos electrónicos de Nortec al mezclar canciones de la música popular norteña (banda sinaloense op. cit.) para componer una nueva pieza digital, o lo que siempre ha hecho la música concreta, que graba ruidos callejeros o sonidos animales para mezclarlos con otros sonidos, es parte de la historia del collage de la remezcla. Los conceptos de mixing y sample que juegan parte importante de la audioestética techno, industrial y del rap ochentero deriva de la contraestética de deshacer una obra preexistente (James Brown, Funkadelic, The Turtles o Whoever Doesn’t Sue You), tomar algunas de sus partes, mezclarlas con otras partes de otras obras hasta fundirlas dentro de un concepto original, es el mismo proceso de distorsión y reciclaje deconstructor que utilizaron los antiartistas de principios de siglo. El collage La remezcla sonoro-electrónicoa sigue una misma línea estética que el collage la remezcla dadaísta. Los dj’s afroexperimentales que rayaban esos primitivos discos de vinil negro para tocar en las calles del Bronx y que inventaron el breakdance y el rap post-Mohammed Ali son los herederos directos del Cabaret Voltaire de Zurich.

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El efecto bidimensional y ocasionalmente tridimensional que logra el collage la remezcla plástico (espacial) se quiere producir en el tiempo a través de la sucesión caótica de imágenes dispares o el que predomina en cierta estética del cine o videoclip musical. El video musical pop funciona como una cuasi-collage remezcla espacio-temporal. Cuando el video musical supere la Era MTV, se convertirá en un género de crítica auténtica y vanguardia subversiva; mientras permanezca como mera celebración de la cultura del teenager-party no será más que una forma comercial, un anuncio erótico-coreográfico que sencillamente incita a bailar a la moda, masturbarse viéndolo y a la primera oportunidad comprar el cd correspondiente. Un falsoa collage remezcla para tontos auténticos.

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El collage La remezcla es un procedimiento sarcástico que consiste en la descontextualización y mezcla disruptiva de partes o cortes provenientes de totalidades preexistentes, cuyo fin es producir una recomposición insólita y contraestética. El collage La remezcla opera dentro del humor al ser una fragmentación y reconstrucción anticonvencional de los paradigmas dominantes de una cultura. Una dialéctica violenta en que tesis y antítesis se yuxtaponen asimétricamente en una síntesis cómica.

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La burla es un acto que altera el pasado. Quien se burla de algo le niega la seriedad a un evento o ente pretérito, es decir, lo reinterpreta, literalmente lo modifica. Todas las revoluciones, morales, artísticas o políticas, no aspiran tanto a cambiar el futuro (que no puede cambiarse puesto que no ha sido creado todavía) como a cambiar el pasado. Todo cambio tiene como fin, incluso sin saberlo, la alteración del pasado. El pasado es el verdadero campo de batalla de toda vanguardia. El collage La remezcla al usar elementos preexistentes, al descomponerlos y recombinarlos, altera el pasado.

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El arte cada vez más ira combinando elementos precedentes y provenientes de obras del pasado dentro de obras nuevas, la intertextualidad irá haciéndose cada vez más irónica, la segmentación cada vez más sistemática, el arte pronto será víctima del arte. En las obras del pasado hay un rompecabezas disimulado y disperso que el collage la remezcla reconoce pieza por pieza. La prueba de que el rompecabezas ha sido reunido adecuadamente es que el collage la remezcla es inesperadoa y transvalorizadora. La señal de que será perdurable es que es humorístico. Solamente lo cómico parece no ser una protección para no ser objeto de nuevas modificaciones. Las obras y entes van adquiriendo estabilidad en tanto se vuelven gags o comedia negra. Una vez que algo es cómico ya no hay forma de devolverlo a su seriedad original o de que sea alterado radicalmente. El objeto del verdadero arte es ir convirtiendo todas las cosas en chistes. Una vez que todas las cosas sean chistes (todas los objetos, todos los valores, todas las ideas), entonces el mundo tendrá equilibrio, adquirirá su forma definitiva (su mueca final): la carcajada.

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El collage La remezcla nos mostró la pluralidad de los espacios, la complementaridad insólita de los cuerpos, la congenialidad cómica de los entes, nos mostró que las posibilidades restantes a lo convencional son inquietantes, la revalorización de materiales de la cultura popular o subartísticos, la perversión subyacente al mundo de las cosas, el horror que nos producen las partes sueltas, que la permutación orgiástica de elementos produce apariciones diabólicas y la unión prohibida de la Uno y lo Otro, nos anunció que el carácter intacto de las obras de arte es un estado pasajero, que las relaciones de los seres no se reducen a aquellas determinadas por la seriedad y que la identidad pierde su sentido fuera de su contexto habitual. El collage La remezcla nos mostró que detrás de las nuevas obras está la descomposición de lo precedente, la reorganización y el alevoso reciclaje de lo viejo.

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El eclectismo (el uso conciliador de sistemas alternos) no es un collage una remezcla (el uso conflictivo de sistemas contrapuestos).

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El collage La remezcla fundamentó una distinción radical: la diferencia entre belleza decorativa y belleza disruptiva.

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Un collage La remezcla no un espejo estrellado donde el reflejo se quiebra también, sino que es un espejo curiosamente intacto y fiel donde la imagen se ha descompuesto porque lo que se refleja en él es nada menos que la ruptura universal de todos los objetos y sujetos.

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El collage La remezcla es el procedimiento artístico del anarquismo político.