POÉTICA ELECTRÓNICA POLÉMICA: EL CANTO DEL GALLO (1972) DE JESÚS ARELLANO

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En 1972 apareció un libro atípico en la literatura mexicana: El canto del gallo. Poelectrones (Metáfora, 1972) de Jesús Arellano (1923-1979), un editor, ensayista y poeta marginado. El canto del gallo era un poemario visual caligramático, urbano, político y metadiscursivo. Al contrario de los libros-objetuales de poesía visual de Paz de ese mismo periodo, El canto del gallo se convirtió en (otra) referencia perdida de los años setenta. Quizá haber sido una obra tipográfica-visual de combate político-cultural fue la razón de que hacia finales del siglo XX, la poesía visual de Arellano ya más bien había quedado sepultada en México.[1]

El canto del gallo es un libro extraño, una ruptura múltiple. Su poética rompe drásticamente con la poesía previa de Arellano. Si lo comparamos con la versística de su antología Palabra de hombre. Poemas 1956-1966 (UNAM, 1966) las diferencias son enormes.[2] Palabra de hombre está hecha de sonetos y poemas líricos, dramáticos, incluso grandilocuentes, que saben a oratoria.

Todo poema vuela tras la cosa
eterna de los pueblos. La salud
espiritual no es la pulcritud
engañada del alma religiosa.

(“La búsqueda”, 87)

En 1971 David Viñas identificaba la literatura de Borges (específicamente El informe de Brodiecon “el texto supuestamente abierto del libro burgués, del ‘libro espiritualizado’ al máximo” (91) e identificaba su nueva encarnación en una “literatura de la tecnocracia” que “suele ser identificada con una computadora” (92).

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En esos mismos meses, sin embargo, para Jesús Arellano en México la computadora se convertía en una experiencia de ruptura con tal libro burgués y la literatura de la tecnocracia.

El canto del gallo. Poelectrones apareció cuando Arellano ya tenía 49 años. El libro tiene las dimensiones de una hoja tamaño carta, una medida bastante inusual para poemarios mexicanos en aquella época. El nombre del autor (“jesús arellano”) y el título (“el canto del gallo”) están en minúsculas, al contrario del subtítulo (“POELECTRONES”), que sugiere no sólo un juego visual-conceptual sino también el descentramiento del autor y la obra misma ante la tecnopoética resultante del encuentro de la computadora y el escritor anti-establishment.

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Arellano poetiza las posibilidades visuales, anímicas y políticas de usar la computadora y la imprenta, el teclado-pantalla y el nuevo libro. El canto del gallo es la primera obra de literatura electrónica en México, y quizá en América. El hecho de que esta poética desde lo electrónico desembocara en un libro impreso excepcional, la convierte en una obra extra-ordinaria.

En la portada aparece un recuadro negro fuera del cual sólo se sitúa el nombre del autor, sugiriendo cierto juego conceptual sobre su posición externa respecto de la obra. Dentro del recuadro, hay una figura trapezoidal que crea la ilusión de tratarse del monitor de una computadora con la imagen de un gallo (en rojo) que ha sido generado electrónicamente.

El gallo es un caligrama trazado con iteraciones fragmentales de la frase “EL CANTO DEL GALLO POELECTRONES DE JESUS ARELLANO”. De su pico parecen emitirse (en líneas rectas secantes) las frases (en minúsculas): “viva la libertad” y “cuál? cuál? cuál?”, que representan su canto o cacaraqueo. “El canto del gallo”, entonces, a nivel conceptual simboliza una efusiva libertad (vanguardista) provista por la tecnología y, a la vez, la duda de poder cantar y ejercer esa libertad en el contexto político represivo de Latinoamérica, como deja claro el contenido de los poelectrones.

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El libro está compuesto de 55 poemas visuales. A excepción del primero, el resto está formado dentro de un recuadro que, nuevamente, crea la ilusión de un monitor visto de frente. No hay números de página porque cada página simula una pantalla de computadora. No hay tampoco contraportada. La poética electrónica de la que parte técnica e imaginariamente el poeta, busca erosionar la estructura tradicional del libro.

Desde su tamaño hasta su visualidad, Arellano deseó originar un post-libro partiendo de la experiencia de lo electrónico.

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No podemos saber si esta experiencia fue completamente real (su excitación al usar una computadora para componer poesía) o si fue alucinatoria (parcial o totalmente una fabulación suya, imaginándose re-formateado como poeta gracias a la computadora). En cualquier caso, Arellano exploró su experiencia poética con la computadora. Alteró la escritura poéticamente alterándose vía la máquina. 

Aquí anuncia un nuevo tipo de sujeto poético en México (y allende) cuya literatura y función social ha derivado de la llegada de un nuevo entorno tecnológico.

El texto inicial describe esa experiencia:

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Refiriéndose a este texto introductorio, una especie de manifiesto y prólogo, Samuel Gordon lo define como “un texto autoreferencial que describe el proceso de gestación a partir de las instrucciones del teclado” (“Estéticas de la brevedad”, 186). Notemos que el uso de la tecnología concede al poeta una especie de energía que lo fusiona con la máquina, y su vocabulario se transforma visiblemente, como su imaginario y ritmo.

[Véase Gordon, Samuel. “Estéticas de la brevedad en la poesía mexicana”. Poesía mexicana reciente. Aproximaciones críticas. México: University of Texas y Eón, 2005. 149-197.]

Estilísticamente, la poesía electrónico-visual de Arellano mezcla códigos populares y cultos, neologismos y panfletoA Arellano se le puede considerar un precursor de los combates anti-establishmente del infrarrealismo e incluso de la poética experimental-sentimental, pugilística cultural y lenguaje posmo-populares de escrituras como las de Mario Santiago Papasquiaro. Su iconografía mexicana sin duda recuerda a la de Bolaño en Los detectives salvajes.

Temáticamente, El canto del gallo propone una insurgencia popular contra el poder vertical y un nuevo tipo de poesía vinculada a esta rebelión. A nivel textual escribe:

“cibernético cibernético / a electronizar el universo / el universo el universo / poelectronifiquémosnos”.

Arellano cree que la tecnología será clave en la liberación humana, anarquista:

“La palabra poder la palabra gobernar sólo son / perpetuación de la grilla feudal / Los hombres deben sólo administrarse / solos, por sí mismos, solamente para sí mismos”.

Su geopolítica es descolonizadora:

“MUERA EL COLONIALISMO / ABAJO EL FORMALISMO… MUERA EL SONETO”.

El canto tecnológico del gallo alude al nuevo amanecer promovido por el discurso de izquierda mundial. Como en sus inicios, la alianza entre intelectuales y gobernantes es uno de sus blancos favoritos:

“merolicos oligarcas vedetes priistómanos archimultiplusmillonarizados / el país tiene hambre”.

Los caligramas abarcan a figuras como Lenin, Benito Juárez, robots, señales de tránsito, Tribilín, mariposas y cubos.[3] Estas figuras generalmente aparecen en distintas dimensiones en páginas verso y recto. Como para evidenciar su carácter artístico, Arellano firmó con pluma azul (quizá todos) los quinientos ejemplares impresos.[4]

Al partir de una tecnopoética, Arellano no sólo rompió con el vocabulario de su poesía previa sino también con su tradicionalismo. Poetizar desde una computadora provocó el ingreso de otro tipo de palabras. Curiosamente, la figuración permanece más tradicional que otros elementos como el léxico, temática e intención. El Canto del gallo es poesía visual política, populista, izquierdista, procaz.

Como había sucedido ya con los poemínimos de Efraín Huerta (amigo de Arellano), junto con la liberación de ataduras retóricas de la voz poética tradicional gracias al uso de un vocabulario y temática izquierdista, contracultural, pop y callejera, también la agencia machista del poeta aumenta. La figura del “Gallo” (palabra que en México popularmente alude al macho) marca perfectamente cómo la potente fuerza poético-política que la computadora alienta en Arellano, también recarga el machismo (ya existente en su voz poética temprana).[5]

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La homofobia de este poema, así como su falta de “pulcritud” lírica en general quizá motivan que Rodolfo Mata defina la poesía visual de Arellano como “esfuerzo” (19).

[Véase Mata, Rodolfo. “Relámpago embalsamado: la poesía visual de Marco Antonio Montes de Oca”. Montes de Oca, Marco Antonio. Lugares donde el espacio cicatriza. Ed. R. Mata y Carlos Pineda. México: Conaculta, 2014. 9-21].

Pero el juicio despectivo de Mata buscaba inferiorizar la poesía de Arellano para exaltar la poesía visual de Marco Antonio Montes de Oca (en Lugares donde el espacio cicatriza de 1972-1974). Pero si analizamos las formaciones visuales de Montes de Oca podemos atestiguar que se asemejan más a las paceanas, así como a su vocabulario todavía literario. Montes de Oca se mantiene dentro de una visión cósmico-lírica; mientras que tanto la visualidad y el léxico de Arellano rompen con esa tradición.

Pero hay más que homofobia: hay una crítica a la estructura piramidal del mundo literario oficial mexicano; a la “mafia” como ya era conocida desde entonces.

Arellano imagina a los escritores oficiales como una formación piramidal, vertical, que sirve menos para hacer literatura o luchar socialmente que para trepar individualmente en una posición de prestigio. Arellano hizo poesía visual polémica que en el contexto obviamente era una crítica no sólo al mundo literario de Paz sino a su poética visual misma, tan metafísica como despolitizada.

El canto del gallo se revela como una poesía visual que nace contra la poesía visual de Octavio Paz en un clima de represión política en México y Latinoamérica. De este modo, podemos decir que la literatura electrónica en México inició precisamente para oponerse a la literatura oficial y contra el gobierno y sus intelectuales.

Este proyecto político y su entrelazamiento con uso de diversas tecnologías, condujo a Arellano a producir un libro experimental todavía poco conocido.

En retrospectiva, El canto del gallo de Arellano resulta uno de los referentes más importantes de las tecnopoéticas experimentales en México, junto con Ulises Carrión.

Arellano, sin embargo, ha agregado a su tecnopoética un elemento distintivo: su programa político, ánimo de polémica, con un carácter explícitamente anti-establishment. El canto del gallo es una poética electrónica decisiva de la literatura posmoderna en México.

Poética electrónica polémica: otra tecno-política.

 


NOTAS

[1] Dentro de revistas de circulación nacional, fue en Alforja 23 (2002-2003) cuando poemas visuales de Arellano reaparecieron en el panorama nacional (este número fue dedicado a “Poesía visual en México” histórica y contemporánea y coordinado por José Vicente Anaya, uno de los poetas infrarrealistas).

[2] La Imprenta Universitaria (UNAM) era dirigida por Rubén Bonifaz Nuño. La edición del libro de Arellano estuvo cuidada por él y Augusto Monterroso. Este dato (consignado en el colofón) nos da idea de la buena posición que tenía Arellano en el medio universitario intelectual. Se requirió una persistente labor de invisibilización para conseguir borrarlo de la historia literaria mexicana.

[3] Dice Rodríguez Nacif “las figuras sobre las que escribe Arellano bien pueden ser calcas de las monografías que venden en cualquier papelería de la Ciudad de México” (141).

[4] En 1975, la UNAM en su colección “Poemas y ensayos” reeditó una versión ampliada de El canto del gallo. El número de poemas creció pero debido al formato editorial tradicional en cuanto tamaño, paginación regulares, amplio tiraje (2000 ejemplares), la pérdida de los recuadros (figurativos de una pantalla) y a la inclusión de textos regulares, la obra perdió elementos importantes de su apuesta original como libro experimental. Aquí comento la obra original de Arellano.

[5] Este fenómeno de máquina y machismo aliándose también se presenta, por ejemplo, en la poética patriarcal-heroica sustentada por Charles Olson a raíz de las posibilidades proyectivas de la máquina de escribir. Véase “Projective verse” de Olson.