CONCEPTO Y ESPECTRO: THE MUXLOWS (1978) DE U. CARRIÓN

Al contrario de la opinión establecida, Ulises Carrión reconsideró varias veces el “arte nuevo de hacer libros”. Su ya célebre manifiesto fue escrito (en español) en 1974 en Ámsterdam y publicado en 1975 en México y Holanda (en inglés).

El texto es un programa aforístico y un primer compendio de sus ideas hacia un libro experimental (un libro ya no subordinado a los géneros literarios modernos). Pero este manifiesto no refleja todas las ideas de Carrión sobre el libro, que terminaron de cobrar forma más adelante y fueron sintetizadas en “Bookworks Revisited” de 1979. (Este texto luego fue incluido en Second Thoughts de 1980).

Una idea fundamental del “El arte nuevo de hacer libros” es que el libro ya no podía reducirse a ser el “recipiente accidental de un texto” (33), ya que abogaba por un nuevo tipo de libros donde a través de las páginas se crea una

“secuencia espacio-temporal por medio de la creación de una secuencia paralela de signos, lingüísticos o no” (34).

Este nuevo tipo de libros (ligados pero no idénticos al libro de artista) debía promover un lector que consiga

“percibir secuencialmente su estructura” (38).

Para Carrión, el libro experimental-conceptual debía construir un sistema de signos visuales y sucesivos en donde el diseño material de la forma-libro contribuyera centralmente al cumplimiento de tal sistema. Este neo-libro, según Carrión, debe ser leído combinando el sentido de las palabras con el de las imágenes (y sus posiciones, guiños, ciframientos, ambivalencias).

Para alcanzar una comunicación alternativa al puro texto (monolingüe), en sus libros experimentales de los años setenta, Carrión empleó sellos de goma, calcomanías, orificios, papel tapiz, fotografías y otros materiales.

screen-shot-2017-02-27-at-20-07-52
Amor, la palabra (1973), ejemplar 31/50. Colección de H. Yépez

En 1979-1980 Carrión presentó el concepto que habría de utilizar a partir de entonces en lugar del “arte nuevo” o “libro de artista”: bookwork. En el fragmento núm. 24 de “Bookworks Revisited” perfeccionó su conceptualización anterior:

“bookworks are books in which the book form, a coherent sequence of pages, determines conditions of reading that are intrinsic to the work” (68).

Una vez que comprendemos esta evolución completa de su pensamiento, y revisamos sus libros experimentales (desde 1972) se puede percibir que no todos los libros que Carrión produjo son bookworks.[1]

Una bookwork exige que el texto no sea concebido antes que el artefacto biblio-estético. Mientras un texto sea escrito antes de hacer el libro, entonces, no se cumple la bookwork como tal.[2] Otra condición que me parece útil agregar en la paulatina definición de Carrión es su insistencia (ya en 1986 y 1987) en que bookwork es un tipo de obra que desea mantener características ordinarias de libro. (Para Carrión, bookwork se opone al “libro de artista”).[3] Bookwork es un libro-otro no demasiado otro, no demasiado no-libro.

screen-shot-2017-02-27-at-20-16-11
En su video Bookworks Revisited de 1986, Carrión insistía que una “bookwork” debía evitar una forma demasiado “extravagante” que deshiciera las condiciones específicas de lectura que caracterizan tanto al libro tradicional como al libro experimental que a él le interesaba.

Para concretizar este análisis del libro experimental en Carrión, elegiré The Muxlows (1978), una obra en que convergen sus libros todavía confeccionados a partir de series textuales (inspiradas por el concretismo, Oulipo y el conceptualismo) y sus libros tardíos mayormente visuales y sin texto (como Mirror Box, Sistemas y For Fans and Scholars Alike, 1979, 1983 y 1987, respectivamente). Si sus primeros libros dependen de textos seriales y sus libros tardíos prescinden del texto (como solución), The Muxlows comporta un libro de solución intermedia, en que tomó unos datos sobre nombres y fechas de vida, muerte, matrimonio, descendencia de una familia inglesa y los redispuso en un libro atípico.

carrion-muxlows

The Muxlows es un libro que se apropia de un texto ajeno (no-literario). A excepción de la nota prefatorial, el resto del libro contiene nombres en la parte superior de las páginas recto y fechas en su parte inferior. (Las páginas verso permanecen en blanco). El libro mide 11 cm de ancho por 22.5 cm de altura; está empastado en un papel cartulina café claro, dándole una apariencia casi burocrática, evitando todo lucimiento visual.

Carrión tomó los datos civiles de la familia encontrados en una “Biblia bastante dañada” y los clasifica en secciones (“Parent’s Name”, “Children’s Name”, “Marriages”, “Deaths”, “Other Family Events”) a las que agrega una “Addenda” (cuatro hojas finales vacías).

screen-shot-2017-02-27-at-21-02-16

The Muxlows (como ocurre con Six Plays) nació como idea a principios de los setenta, pero tomó forma de libro hasta finales de esa década.[4] Al contrario de Six Plays (cuyos textos fueron escritos en español en 1972 y fueron impresos en inglés como chapbook más que bookwork en 1976), The Muxlows es una obra menos literaria y más conceptual.

Esta obra fue generada por apropiación de información no-literaria, un procedimiento predilecto del Carrión experimental temprano (aunque reconsiderado posteriormente[5]).

Carrión distribuyó esta información dentro del espacio de cada página y a lo largo de una secuencia con muchos espacios en blanco, para aprovechar la inercia del lector consistente en formar una historia cuando se ha topado con juegos de nombres. Esta inercia lectora genera la narración novelesca a la que Carrión ha renunciado: es la mente del lector quien toma los nombres y datos civiles como puntos de partida para una trama pensada fantasmagóricamente. El uso de antroponimia para generar narrativas sin necesidad de escribirlas es un procedimiento típico de Carrión.[6]

The Muxlows funciona como una novela conceptual hecha de una bookwork apropiacionista, que nos muestra que un sobrio libro experimental juega con la estructura del libro impreso para estimular la producción variante (e indeterminable) de un libro imaginario. Carrión no sólo quiso hacer otro tipo de libros (de estructuras heterodoxas o artesanalmente atractivas) sino también concibió al libro experimental como una forma de mantener flotante el fantasma del viejo libro, convirtiéndolo en un espectro que sirve de regla para crear la nueva forma.

The Muxlows es un experimento para conseguir la materialización del concepto del nuevo libro simultáneamente que se logra el retorno inmaterial del viejo libro, como paradoja estructural de las poéticas de la muerte-vida del libro. Carrión es el inventor de un arte nuevo de hacer libros diseñado para conservar activo el espectro del libro viejo.

Este espectro se mantiene superviviente gracias a que a pesar de haber un artefacto artístico no-convencional, su estructura semiótica puede ser usada por el lector para que la forma “libro” no se extinga, no sea destruida por el arte visual, sino que, sorprendentemente, el arte que podría destruir al libro, es controlado por Carrión mediante un conceptualismo que mantiene a la hibridación de arte contemporáneo y libro tradicional del lado todavía del libro y el proyecto de una lectura semántica.

Para Carrión el sentido, incluso el significado, es un elemento que no debe perderse en la pura experiencia sensorial que dejada a su inercia destruiría la forma-libro convirtiéndola en un obra de arte puramente táctil o visual. Una bookwork para Carrión es un libro-otro gracias al cual el libro viejo pervive como fantasmagoría de lectura.

Un experimentalismo que atrofia al libro a la vez que lo conserva vivo. The Muxlows, y prácticamente cada libro experimental de Ulises Carrión, mantiene la forma de una “Biblia bastante dañada”.

___________________

NOTAS

[1] Este tesis requiere un estudio aparte, pero, por ahora, basta señalar que obras como Sonnet(s) (1972), Arguments (1973) o Six Plays (1976) todavía están pensados desde una operación centralmente textual, en que el libro impreso todavía sirve como un contenedor (aunque embellecido artesanalmente). Son textos que resaltan una serie textual compuesta independientemente del libro en donde luego fueron impresos y serán leídos. La diferencia de esta primera producción tanda de bookworks de Carrión se desdibuja ante la variedad general de dos décadas de libros inusuales, pero creo que tal diferencia conceptual es definitoria e importante de no perder de vista.

[2] Esta condición conceptual ha sido polémica entro otros artistas del libro. Por ejemplo, el poeta y tipógrafo, Robert Bringhurst comenta sobre Carrión: “It sounds as if… the book is bound before it is written. As if the pages come first, and the words, if there are any words, are called out of the air by the physical book. Why do you make the man-made object king?” (8). El desconcierto y discrepancia de Bringhurst se debe a que no comprende que Carrión parte del concretismo y el conceptualismo, y no de la literatura o la imprenta fina. (Véase Bringhurst, Robert. The Timeless Art of Allowing Books to Thrive. Berkeley: Codex Foundation, 2015).

[3] “Para que un libro de artista sea una obra-libro es esencial que se vea y funcione como un libro ordinario” (“Otros libros” 126). En una sesión de preguntas y respuestas en 1987, Carrión abundó: “Ya no recuerdo quién fue el primero en utilizar la expresión ‘obra-libro’, pero es útil en contraposición a la de ‘libros de artista’” (“Libros comunes…” 138). Esta distinción de Carrión frecuentemente es ignorada por sus comentaristas. (Véase la compilación El arte nuevo de hacer libros, coord. Juan J. Agius y H. Yépez, Tumbona, 2012).

[4] Tineke Reijnders atribuye su aparición tardía a razones de desarrollo del “estilo” y de un prolongado extravío del material: “En el mismo Leeds… Carrión encontró una Biblia deteriorada dentro de la cual hallaba el árbol genealógico de la familia inglesa Muxlow… Claramente tuvo que desarrollar primero su estilo para que la simple enumeración de los nombres y las fechas de nacimiento, casamiento y defunción llegaran a componer un libro de artista. La sinceridad obliga a informar que además el texto estuvo algún tiempo extraviado, como puede leerse en Ephemera 7” (“Ulises Carrión”. Arte y parte, núm. 122, abril-mayo de 2016, pág. 45).

[5] Ante su afirmación original (en 1974) de que “Plagiarism is the starting point of the creative activity in the new art”, en su reedición en 1980, Carrión anotó al margen: “It seems to me now that I’m giving here too much importance to plagiarism. The assertion sounds too dramatic as well. Probably I was over enthusiastic about my recent freedom for using other people’s texts” (Second Thoughts 18). Curiosamente al calificar su apropiacionismo (“plagio”) como sobrevaluado, “demasiado dramático” y consecuencia del exceso de “entusiasmo” pareciera decirnos que la apropiación le resultaba al Carrión posterior todavía un recurso romántico.

[6] Carrión mismo decía: “Only recently I realized that names and addresses play such an important role in my work. However, for the past 8 years… I’ve been using persons’ names and addresses as basic formal elements in works of various formats and in several media” (Names and Addresses. Verbal, Visual, and Aural Works 1973-1980. Maastricht: Agora Studio, 1980, s/n).